Aprender a pronunciar al aprender idiomas: mitos y errores

Aprender a pronunciar es algo que a menudo se relega a segundo plano mientras nos sumergimos en el estudio de la gramática y el vocabulario. Y aunque muchas veces se dice que no es esencial para comunicarnos, la importancia de la pronunciación no debe subestimarse.

¿Por qué es importante la pronunciación?

No se trata solo de hablar correctamente, sino de desarrollar la fluidez y la confianza necesarias para comunicarnos de manera efectiva con hablantes nativos. A través de una buena pronunciación, nuestras palabras adquieren vida y se transmiten con claridad. Esto permite una interacción más fluida y una mayor comprensión mutua con nuestros interlocutores.

Hay muchos mitos comunes que rodean a la pronunciación a la hora de aprender idiomas. Estos, junto con la costumbre y las viejas prácticas, desembocan en errores que muchos estudiantes cometen al descuidar este aspecto. Por suerte, tenemos estrategias efectivas para mejorar la pronunciación y superar los desafíos específicos que enfrentamos al aprender idiomas. Vamos a verlos.

Mitos sobre aprender a pronunciar

En el camino hacia el dominio de un nuevo idioma, es común encontrar ciertos mitos que desvalorizan la importancia de la pronunciación. Examinemos algunos de ellos.

“La pronunciación no es importante para la comunicación”

Uno de los mitos más extendidos es la idea de que la pronunciación no es relevante y que es suficiente con enfocarse en la gramática y el vocabulario. Sin embargo, esta perspectiva es incorrecta y puede limitar nuestra habilidad para comunicarnos eficazmente.

La pronunciación es la base sobre la cual construimos nuestra capacidad de comprender y ser comprendidos en un idioma. Una mala pronunciación puede generar malentendidos, dificultades en la comunicación y puede llevar a que nuestras palabras pierdan su significado real. Incluso si tenemos un amplio conocimiento del vocabulario y la gramática, si nuestra pronunciación es deficiente, es posible que otros no nos entiendan correctamente.

“La gramática y el vocabulario son suficientes”

Otro mito común es creer que la gramática y el vocabulario son suficientes para alcanzar la fluidez en un idioma, dejando así la pronunciación en un segundo plano. Sin embargo, la realidad es que la pronunciación está estrechamente ligada a la fluidez y la comprensión oral.

Además, centrarse exclusivamente en la gramática y el vocabulario sin prestar atención a la pronunciación puede llevar a la formación de malos hábitos. Una vez arraigados, estos hábitos son más difíciles de corregir en etapas posteriores del aprendizaje. Por lo tanto, es esencial abordar la pronunciación desde el principio para establecer una base sólida en nuestro viaje de dominio del idioma.

La fonética es una parte indispensable en cualquier lengua. De hecho, interactúa con la gramática en muchos aspectos de la lengua. Un buen ejemplo sobre esta interacción es lo que se conocen como minimal pairs en inglés. Se trata de pares de palabras que se diferencian únicamente en un rasgo fonético, como el caso de beer y bird o el de sheet y shit, que tantas risas puede producir.

Pero esta influencia puede ir mucho más allá, e influenciar la estructura gramatical de la oración. Este es el caso de las asimilaciones y coarticulaciones. Por ejemplo, en la frase “I want to be a superstar”, la pronunciación natural en inglés puede llevar a asimilar el sonido /n/ en “want” con el sonido /t/ en “to”, resultando en “I wanna be a superstar”. Entender estos matices y reproducirlos adecuadamente afecta a nuestra capacidad de producir oraciones correctas gramaticalmente.

Errores comunes al aprender a pronunciar

Aprender cómo se pronuncia algo en un idioma extranjero puede ser todo un desafío. A menudo, cometemos errores que obstaculizan nuestro progreso y nos impiden alcanzar una pronunciación precisa. Veamos algunos de los errores más comunes y cómo podemos evitarlos.

Miedo o vergüenza a hablar en voz alta

Uno de los mayores errores que cometemos al aprender a pronunciar es dejar que el miedo o la vergüenza nos impidan practicar en voz alta. Es comprensible sentirse inseguro al principio, especialmente si no estamos familiarizados con los sonidos del nuevo idioma.

Sin embargo, la práctica activa de pronunciación es esencial para entrenar nuestros músculos vocales y mejorar nuestra articulación. Al hablar en voz alta, ganamos confianza, adquirimos fluidez y nos acostumbramos a los sonidos del idioma. Para superar el miedo o la vergüenza podemos practicar en privado, grabar nuestra voz y escucharnos o buscar un compañero de estudio con quien nos sintamos cómodos.

No prestar atención a los sonidos específicos del idioma

Cada idioma tiene su propia gama de sonidos distintivos, y uno de los errores más comunes es no prestar atención a estos sonidos específicos al aprender a pronunciar. Podemos caer en el hábito de utilizar los sonidos de nuestra lengua materna para pronunciar palabras en el idioma extranjero, lo que resulta en una pronunciación incorrecta o poco natural.

Es esencial entrenar nuestros oídos para detectar y reproducir los sonidos específicos del idioma que estamos aprendiendo. Escuchar atentamente a hablantes nativos, usar recursos de audio auténticos y practicar con ejercicios de discriminación auditiva nos ayudará a afinar nuestra capacidad para producir los sonidos correctamente.

Estrategias efectivas para mejorar la pronunciación

La mejora de la pronunciación en un idioma extranjero requiere dedicación y práctica constante. Afortunadamente, existen estrategias efectivas que podemos utilizar para perfeccionar nuestra pronunciación y lograr una comunicación más clara y fluida. Veámoslas.

Escucha activa y repetición

Una estrategia fundamental para mejorar la pronunciación es la escucha activa y la repetición. Exponernos regularmente a materiales de audio que también fomenten la comprensión oral, como canciones, podcasts o grabaciones de hablantes nativos, nos ayuda a familiarizarnos con los patrones de entonación, el ritmo y los sonidos del idioma.

Al escuchar, debemos prestar atención a la pronunciación de las palabras y frases, y luego intentar repetirlas en voz alta. Esto nos permite entrenar nuestros músculos vocales y ajustar nuestra pronunciación. Además, podemos utilizar ejercicios específicos de repetición de sonidos y palabras para enfocarnos en aquellos aspectos que encontramos más desafiantes.

Práctica de pronunciación con hablantes nativos

Nada puede reemplazar la práctica de pronunciación con hablantes nativos del idioma que estamos aprendiendo. Buscar oportunidades para interactuar con hablantes nativos nos expone a una pronunciación auténtica y nos brinda la oportunidad de recibir retroalimentación directa.

Podemos unirnos a grupos de intercambio de idiomas, participar en clases de conversación o utilizar plataformas en línea que faciliten la comunicación con hablantes nativos. Durante estas interacciones de aprendizaje cooperativo, podemos pedir a nuestros compañeros que nos corrijan y nos den consejos sobre nuestra pronunciación. Además, escuchar y repetir después de ellos nos ayuda a imitar los sonidos y a adquirir una pronunciación más precisa.

Uso de recursos visuales y táctiles

Para mejorar nuestra pronunciación, también podemos aprovechar recursos visuales y táctiles. Algunas personas aprenden mejor a través de imágenes, gestos y movimientos de la boca. Podemos utilizar diagramas de pronunciación que muestren la posición correcta de los labios, la lengua y los dientes al pronunciar diferentes sonidos.

En este vídeo sobre la pronunciación en inglés, por ejemplo, se describen todos los sonidos del idioma a través de la tabla fonética:

Además, existen aplicaciones y videos en línea que nos permiten ver la pronunciación en acción y practicar con ejercicios interactivos. También podemos utilizar técnicas táctiles, como tocar nuestra garganta para sentir las vibraciones al pronunciar ciertos sonidos. Con técnicas como esta última podemos desarrollar una mayor conciencia de nuestra propia producción vocal.

Aprender a pronunciar nos permitirá comunicar

Al reconocer la importancia de la pronunciación, desmontando los mitos y evitando los errores comunes, podemos desbloquear nuestro potencial lingüístico y comunicarnos de manera efectiva con hablantes nativos.

Recuerda, la pronunciación va más allá de hablar correctamente, es el arte de transmitir nuestras palabras con claridad y confianza. A medida que nos esforzamos por dominar la pronunciación, abrimos puertas hacia nuevas culturas, oportunidades y conexiones humanas más profundas. Así que, ¡atrévete a hablar con voz propia y deja que tu pronunciación sea la melodía que conecte culturas y construya puentes!

Sobre el autor

Carla Rufí

Carla es una apasionada de las lenguas, de la lingüística y de la comunicación, que ya ha trabajado desde muchos prismas: la docencia, la traducción, la investigación, etc. Nunca deja de aprender, y solo le hacen falta un libro y una calle bonita para ser feliz.

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